Amanece el día y los gallos lo anuncian a lo largo del pueblo. Este día no es un día cualquiera. Hay algo que lo hace especial. Hoy tengo una cita con alguien muy importante.
Este alguien es La Virgen de la Cabeza, la Morenita. A ella le presentaremos nuestra recién estrenada equipación del club que estamos formando un grupo de apasionados a la bicicleta de montaña de Cardeña.
Salgo de casa deseando encontrarme en la plaza con todos los compañeros que disfrutaremos de esta peculiar peregrinación.
Hoy nos hemos congregado 17 ciclistas, entre los que se encuentra Inma, la primera fémina que se atreve con esta preciosa ruta. También hay caras nuevas que se animaron y que espero quedaran satisfechas con la ruta y con la compañía. En esta ocasión Mario se vuelve a quedar en tierra por motivos familiares y Juan Gorbano también debido a su convalecencia ocasionada por una inoportuna caída que le impide estar en condiciones. Aunque éste último nos esperará en La virgen para acompañarnos y disfrutar de la posterior comida y baño purificador, como lo bautizó Pepe Guzmán, en el río Jándula donde nos reuniremos con nuestras familias para pasar un rato agradable. Tampoco pudieron estar Juanjo, Jose Manuel Guzmán y mi hermano Félix a los que le pusimos una falta y esperamos nos acompañen en la próxima.
Con muchas ganas de pasármelo bien, disfrutar de las conversaciones que comparto con los compañeros cada vez que practicamos este deporte y disfrutar de la ruta que en esta ocasión nos llevará por el camino del Cerezo, la finca Santa María y la subida por Valquemado, emprendemos la marcha hacia el Santuario.Son las 7:20 h. y salimos de La Plaza para coger el camino del Cerezo. Al pasar el pozo abandonamos los adoquines habituales en las calles del pueblo para coger ya la tierra del camino.
Sin darnos cuenta prácticamente ya hemos pasado el pantano de Cardeña y llegamos a la puerta de la finca Santa María. Al pasar por el cortijo de la finca empieza un largo descenso que nos lleva, escoltados por los pinos de ambos lados de la pista, al río Yeguas. Allí nos tendremos que bajar de las bicicletas para cruzarlo por las piedras y abandonar la provincia de Córdoba y adentrarnos en la de Jaén.
Llegado a este punto nos espera la subida de Valquemado que consta de 8 kilómetros, de los que 3 ó 4 son bastantes duros con continuas revueltas y rampas con fuertes desniveles. Esto provoca que el pequeño pelotón se vaya desmigando poco a poco. Al llegar arriba nos volvemos a reagrupar, comentamos la subida, tomamos un respiro y un bocado y proseguimos la marcha. Aquí, José Ramírez toma las riendas de la ruta después de que coincidiésemos con dos chicos de Andújar que nos guiaron durante varios kilómetros. Jose, como siempre, nos guía con seguridad y determinación hasta La Virgen, realizando al mismo tiempo tareas de liebre y de reportero gráfico, todo un lujo para el resto.
Sufrió Jose también, una rotura de cadena que pudo solucionar sin perder mucho tiempo. Esto junto con la caída de Dani, en principio sin muchas consecuencias aunque con algún dolorcillo en su palma de la mano izquierda fueron afortunadamente los únicos incidentes sufridos durante la mañana.
Poco a poco van pasando los kilómetros y la ruta como yo esperaba, solo me está trayendo momentos de satisfacción. alegría y diversión.
Tras dejar La finca del Lugar Nuevo llegamos a la última subida que atisba ya la cercanía al poblado de La Virgen de la Cabeza. Esta subida la hacemos reagrupados sin que nadie acelere el ritmo para intentar llegar lo más juntos posible. Pero algunos llegados ya a este punto, como Paco, ya llevan las fuerzas bastante colmadas y se les hace un verdadero viacrucis poder llegar hasta el poblado donde nos volvemos a reagrupar. Por suerte con la ayuda y ánimos de los demás y con un destacable amor propio Paco consiguió terminar como un auténtico campeón.
Al llegar a la Plaza y antes de subir el Cerro del Cabezo por la carretera que asciende, cambio de rumbo. Tengo una espinita clavada desde hace mucho tiempo y hoy es el día de quitármela. Empezaré a subir, pero esta vez lo haré por la empinada calzada de piedra.
En anteriores visitas siempre me he quedado con las ganas de intentarlo y de hoy no pasará. Jorge, valiente como siempre, también se anima.Empiezo poquito a poquito usando un desarrollo muy suave y tras varios sustillos que por casi me llevan al suelo y dan al traste con mi reto personal del día, llego arriba. Me reúno con todos los demás y nos hacemos la tan añorada fotografía. Por fin los colores verde y blanco como la bandera de Andalucía y el lince de la equipación del club MTB Cardeña se pueden ver en La Virgen de la Cabeza. De ahora en adelante espero que no dejen de verse cada año. La foto de familia será el testigo gráfico de que por fin ha nacido un club deportivo en Cardeña y servirá como foto de presentación en la página web del club, que con el trabajo excepcional de Jose Doncel ya está en marcha.
Después de la foto me espera ella, mi confidente. Es La Morenita y a ella le cuento y le pido cosas que a nadie más me atrevería a contar. Al verla un escalofrío recorre todo mi ser. Nos volvemos a ver después de varios meses y se conserva tan bonita como siempre. Tras la cita abandonamos el Santuario y bajamos a la Plaza, desde allí cogemos la carretera de Andújar que nos llevará hasta el río donde nos espera el resto de la expedición entre los que se incluye Vigilio, que gentilmente fue con su furgoneta para llevarse las bicicletas de vuelta a casa. Este último tramo aprovechando que es casi todo de bajada lo hago a tumba abierta y disfruto a lo grande del asfalto, de las curvas y de la serpiente multicolor, bueno mejor dicho, verde y blanca que formamos todos los componentes de la ruta.Al llegar me recibe con un fuerte abrazo la pequeña de la casa que está deseando darse su primer baño en el río. Ahora solo queda ya dar cuenta del avituallamiento líquido en forma de cerveza bien fresquita que nos han traído en los coches, darse el refrescante baño purificador que toda la mañana llevábamos esperando y recuperar fuerzas con la abundante comida que allí reunimos entre todos.
Después de comer es hora de regresar a Cardeña y empieza a terminar el fabuloso día del que hemos disfrutado como niños. El día no ha decepcionado para nada y nos vamos, en mi caso, con el alma llena de energía renovada y alegría. Esta es mi gasolina, lo que hace que se mueva toda la maquinaria. Es lo que siempre busco y no siempre encuentro.
¡Hasta la próxima¡ ¡Viva La Virgen de la Cabeza¡