sábado, 3 de octubre de 2009

II DESSAFIO SIERRA SUR DE JAÉN (Alcalá la Real)



Crónica:

Fue por el mes de junio cuando mi compañero de aventuras Jose me animó a participar en el Dessafío. Enseguida y tras informarme de las características de este maratón me decidí a inscribirme para en octubre sufrirlo y a la misma vez disfrutarlo. Desde ese mismo día el Dessafío se convirtió además de una maratón de mountain bike en un desafío personal. Quería y necesitaba saber hasta donde podía llegar mi afán de superación. A partir de entonces comencé a enfocar todos los entrenamientos para conseguir el objetivo, terminar y en el menos tiempo posible estos 100 km de auténtica maratón con 3200 metros de desnivel acumulado y un índice IBP de 248.
Desde entonces cada vez que me he subí en mi bicicleta, mi querida Desi, en cada click que hicieron mis pedales al montarme siempre tuve presente lo mismo, “El Dessafío, el Dessafío…..”
Intenté entrenar lo máximo posible para llegar lo mejor preparado aunque hubo contratiempos como una sufrida meningitis, un virus extraño que me dejó muy débil y problemas con las cervicales que me impidieron entrenar algunas semanas.
La semana anterior al maratón la impresión que tenía era que mis piernas llevaban los suficientes kilómetros de entrenamiento como para poder afrontar con confianza esta prueba aunque mis miedos siempre estaban ahí agazapados deseando que llegase el día decisivo para ponerse a prueba.

3 de Octubre de 2009
A las 2:30 h la peque nos despierta a Merce y a mí. Está soñando y debe ser una pesadilla por su llanto. Después de dormirla empiezo a dar vueltas y más vueltas en la cama. A las 3:00 h. decido levantarme a ver la tele para volver a coger el sueño pero no hay manera así que a esperar que llegue la hora para comer, vestirme y a las 6:00 h. verme con Jose que me recogerá en casa. Ha llegado el día que tanto tiempo llevaba esperando. A las 6:05 h. llega Jose, cargamos todo y para Alcalá la Real que nos vamos. Antes de llegar hacemos parada y quitamos lastre en mitad de un olivar, los nervios hacen estragos y los estómagos necesitan descargar.
Al llegar allí son las 8:05 h. recogemos los dorsales, últimos preparativos y a esperar a que a las 9:00 h. se oiga el sonido del cohete que anuncia la salida al Dessafío. Los nervios revolotean en mi estómago y no desaparecerán hasta pasados algunos kilómetros. El ambiente es extraordinario.
Antes de dar la salida me despido de Jose. Él hará la ruta corta y saldrá a las 11:00 h desde Valdepeñas de Jaén, kilómetro 36. La organización ha facilitado un autobús para llevar a los participantes y sus bicicletas de la ruta corta hasta allí.
Tiran el cohete y por fin empieza el Dessafío. Durante los primeros kilómetros pongo mucho cuidado para evitar posibles caídas. En todo momento tengo en la mente dos cosas, dosificar fuerzas y que no se me olvide ir comiendo cada media hora. Antes de salir de Alcalá el primer rampón y a continuación bajadas en las que voy con mucho cuidado.
Con el subidón que llevo encima cuando quiero acordar estoy ya en el primer avituallamiento que está en el km 17 en Castillo de Locubín. Son pocos kilómetros los que llevo y decido no parar. De todas maneras voy bien surtido de barritas, glucosa en pastillas, un plátano y demás. La gente del pueblo anima un montón y eso se agradece. En una bajada por mitad del pueblo alcanzo casi 80 km/h. , de pasada oigo ¡ese va como loco¡ ¡otia pero si lleva las ruedas azules¡
Al salir de Castillo de Locubín el recorrido empieza ha enseñar la dureza que nos espera. Cuestas y más cuesta, un rompepiernas de sube y baja en toda regla. Algún anciano del lugar nos advierte que todavía eso no es nada y los que le escuchamos empezamos a reírnos por no llorar.
En el km 36 paso por Valdepeñas de Jaén donde está situado el segundo avituallamiento. Empiezo a pensar que no veré a Jose puesto que empiezo a coger retraso respecto a él. Son las 11:20 h. y Jose ya ha salido hace 20 minutos. En este avituallamiento tampoco paro. Quedarte frío aquí puede pasar factura para subir el primer puerto de la ruta, Navalayegua que comienza con sus duros rampones justo ahí. Empiezo la ascensión regulando en todo momento ya que son 10 km de puerto que sin conocerlo me impone bastante. Subo a mi ritmo y ahí empiezo a darme cuenta donde me he metido. ¡Vaya cuestas¡ ¡Qué desnivel¡ A partir de ahí llego a la conclusión que el tiempo empleado no es lo más importante, lo importante es terminar. Algunos suben algunos tramos andando y lo bueno es que van a la misma velocidad que yo llevo sin bajarme. Por fin corono y empieza una rápida bajada que me tomo con calma. En este punto la carrera ya está rota en mil pedazos. Alguien me adelanta como un rayo y pasadas algunas curvas me lo encuentro en el suelo. Le pregunto si está bien y continúo. No recuerdo bien cuando fue pero algún compi pinchado me pidió la bomba de aire y ahí me di cuenta que con los nervios olvidé cogerla en la salida. Cruzo los dedos y digo ¡por favor que no pinche¡
Al final de la bajada me paro en el tercer avituallamiento, me como medio plátano, cargo los bidones con bebida isotónica y cojo una barrita que me la como montado ya en la bici para perder el mínimo de tiempo. Empieza ahí la subida del segundo puerto, Sierra del Trigo. Es una pista ancha y con tramos de asfalto en sus últimos kilómetros empinados de lo lindo. Llegado a este punto me fijo como punto de referencia y para no desanimarme mi rueda delantera. Mirar hacia arriba y ver lo que me queda es desmoralizante. Poco a poco llego a la cumbre donde paro también en el avituallamiento. Misma operación que en el anterior. Cargo agua, medio plátano y barrita al bolsillo. A partir de ahí y para que la crónica no se haga pesada continuo a mi ritmo, siempre solo y viendo que cada vez el objetivo está más cerca aunque el cansancio cada vez es mayor.
A las 16:15 Jose me manda un mensaje “Estoy comiendo arroz y to”. A mí todavía me queda una hora aproximadamente para llegar, ¡que envidia¡ pienso y sigo a lo mío, que es acabar como sea. No sé realmente como voy porque apenas veo a nadie.
Al pasar por Frailes, último pueblo, donde se encuentra el último avituallamiento me veo bien y paso de largo en busca ya de la meta a 14 km. En el último tramo me adelanta otro participante y me engancho a él. Lleva buen ritmo y veo que por detrás a lo lejos se me acercan más. No me apetece que me adelante nadie quedando tan poco así que doy todo lo que me queda para no perder rueda hasta que finalmente entramos en Valdepeñas de Jaén  y ya en la recta de meta esprinto para ganarle la posición a mi compañero de llegada.
Cansado después de casi ocho horas y media montado en mi bici llego al coche, tengo ganas de vomitar. Normal con todo lo que había tragado. Una vez  que me cambio de ropa, me limpio y ya recuperado, la alegría invade mi interior y me quedo muy bien sabiendo que conseguí lo que tanto tiempo me llevó preparar.
Finalmente saco algunas conclusiones:
-No volveré a ir más al Dessafío, con uno he tenido bastante.
-Mi culete aguantó como un campeón.
-Prueba superada y objetivo cumplido.
-Si no dosificas en una prueba de este tipo la pájara al final llama a tu puerta y muy 
 fuerte además. Vi de cerca como algunos la sufrieron.
-Ó te preparas bien para esto ó mejor quédate en casita tranquilo.
-Y lo más importante, nada es imposible si de verdad lo deseas.

La siguiente llegará pero ahora hay que descansar y olvidar el sufrimiento que la organización nos preparó hasta el último metro del recorrido.

Gracias a Merce por aguantarme estos últimos meses y a Jose por haberme animado a participar.