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miércoles, 29 de marzo de 2023
lunes, 20 de marzo de 2023
viernes, 30 de diciembre de 2022
lunes, 31 de octubre de 2022
jueves, 30 de agosto de 2018
VUELTA CICLISTA A LOS PARQUES NATURALES DE LAS SIERRAS DE CARDEÑA-MONTORO, ANDÚJAR, MADRONA Y VALLE DE ALCUDIA (TRAS LA HUELLA DEL LINCE)
Prólogo:
Estamos a finales de junio, último viernes del mes, son
las 7:30 de la mañana, apenas llevo un rato trabajando cuando en mi cabeza
comienza a rondar una idea ¡llevo demasiado tiempo sin participar en alguna
marcha cicloturista y me muero de ganas por matar el gusanillo!
Con
las vacaciones estivales llamando a la puerta, tengo que organizar algo cuyo
protagonismo recaiga en una vieja Macario. Mi fiel compañera está apunto de
cumplir su 30 cumpleaños y esto hay que celebrarlo. Mi padre la compró en
1989 con mucho esfuerzo (nunca podré agradecer tanta entrega y solo él, donde
quiera que esté, y sus manos sabrán el duro trabajo y sacrificio que tuvo que
realizar para que no faltase de nada en casa y por supuesto, una buena
bicicleta).
La
otra mitad del protagonismo la tendrán algunas de las extraordinarias
carreteras que se encuentran en mi
pueblo, “CARDEÑA”, y a las que se puede considerar como auténticas
arterias del Parque Natural que las alberga, el Parque Natural Sierra de
Cardeña y Montoro. Estas vías hacen que la práctica del ciclismo por ellas sean
un verdadero disfrute y privilegio.
Busco un reto algo alejado de las concurridas marchas cicloturistas que por suerte, en la actualidad, abundan por toda la geografía nacional. Quiero huir de marchas populares y con demasiada repercusión, lo único que quiero es disfrutar haciendo lo que más me gusta y en esta ocasión hacerlo muy cerquita del pueblo y en plan tranquilo y sin prisas.
Busco un reto algo alejado de las concurridas marchas cicloturistas que por suerte, en la actualidad, abundan por toda la geografía nacional. Quiero huir de marchas populares y con demasiada repercusión, lo único que quiero es disfrutar haciendo lo que más me gusta y en esta ocasión hacerlo muy cerquita del pueblo y en plan tranquilo y sin prisas.
Y
plassss !!! ahí está. La bombilla se ha
encendido, no ha tardado mucho en hacerlo y con ello se pone en marcha un
pequeño reto que hará subirme a la Macario con una ilusión desenfrenada durante
los próximos meses hasta que llegue la fecha elegida para afrontarlo, que será
a últimos del mes de agosto. Acaba de nacer: “La Vuelta Ciclista a los
Parques Naturales de las Sierras de Cardeña-Montoro, Andújar, Madrona y Valle
de Alcudia (Tras la huella del lince)”.
Para esta pequeño desafío contaré con un buen amigo,
Joaquín Naranjo, con el que compartiré un día inolvidable y al que le estaré
eternamente agradecido por haberme regalado su presencia y compañía en este día
tan especial. ¡Joaquín eres muy grande!
Joaquín y un servidor nos deleitaremos, reiremos,
gozaremos y en algún momento sufriremos dando pedales durante 243 km,
acumulando un desnivel de 3.741 m. Nuestro recorrido
transcurrirá por 3 extraordinarios espacios naturales pertenecientes a Sierra
Morena y que conforman los Parques Naturales mencionados anteriormente y que
dan nombre a la recién nacida “vuelta ciclista” que discurre casi por su
totalidad por territorios del Lince, dándole así un encanto añadido.
Crónica:
30
de agosto de 2018
7:20 de la mañana, es temprano, los gallos con su canto así lo pregonan a los cuatro vientos. Con la primera claridad del día activamos nuestros focos para ser bien visibles al tráfico rodado y sin pensarlo dos veces, arrancamos nuestro maratoniano día ciclista desde Cardeña, epicentro del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro.
(Para saber más de este maravilloso Parque Natural os invito a ver este artículo:) PARQUE NATURAL SIERRA DE CARDEÑA Y MONTORO (ANILLO CICLOTURISTA)
Comenzamos nuestro recorrido tomando la carretera N-420 dirección Ciudad Real. Durante los primeros kilómetros hace fresquito, el terreno es descendente hasta llegar al puente del río Yeguas, justo donde está el límite de las comunidades autónomas andaluza y castellano manchega, esto provoca que el frío haga acto de presencia rápidamente y nos haga dar algún que otro tiritón. Por suerte, enseguida afrontamos la primera ascensión del día con la que entraremos en calor, el Puerto de Valderrepisa (850 m). Tras esta primera y cómoda toma de contacto con el terreno montañoso realizamos una corta parada para comer un plátano y en mi caso quitar ropa. El valiente Joaquín directamente salió de corto desde Cardeña ¡ole los tíos machotes!
Nuestro ritmo es tranquilo, nos dan mucho respeto los
kilómetros que nos quedan por delante y lo mejor es ir reservando y dosificando
fuerzas. Aparte de esto, mis sensaciones durante esta primera parte del recorrido
no son muy buenas. Noto que las piernas no responden como me gustaría pero para
que pensarlo, así que lo mejor es seguir dando pedaladas y disfrutar de la
agradable y entretenida conversación con Joaquín.
Llegado el fin del Valle de Alcudia, salvamos Puerto
Pulido (850m) y tras otro vertiginoso descenso y abandonar la N-420 atravesamos
con 15 minutos de retraso según el horario que habíamos previsto, el pueblo de
Brazatortas desde el que nos dirigiremos por una angosta e incómoda carretera
CR-5021 hacia Cabezarrubias del Puerto. Este tramo es nuevo para nosotros y nos
sorprende lo irregular y mal estado del firme del pavimento y el continuo
terreno ascendente. Tras dejar atrás Cabezasrrubias, el siguiente pueblo por
donde pasaremos será Hinojosa de Calatrava, que nos dejará a pies de nuestra
cuarta ascensión del día, Puerto Mestanza (870 m).
Coronada esta última subida cambiamos de carretera,
tomando la CR-502 dirección Mestanza donde pararemos para comer un bocadillo y
descansar un rato, tras disfrutar de otra bajada en la que las bicicletas se
dejan caer que da gusto.
Reanudamos la marcha dejando rápidamente atrás la pequeña
localidad de Mestanza y volviendo a gozar con otro rápido y tendido descenso
que nos lleva hasta la presa del embalse del Montoro, donde un cartel nos da la
bienvenida al Parque natural Valle de Alcudia y Sierra Madrona.
(Para saber más de este maravilloso Parque Natural
os invito a ver este artículo:)
Poco a poco vamos acumulando kilómetros, el termómetro nos
recuerda que nos encontramos en agosto y para colmo sabemos que en breve nos
enfrentaremos a dos importantes y exigentes subidas. Nuestro reto comienza a
ponerse serio y ha llegado la hora de empezar a sufrir un poquito y de no bajar
la guardia con la hidratación y alimentación.
Nuestro siguiente obstáculo al que deberemos enfrentarnos
será el Puerto de Los Rehoyos (980 m). Ahora Joaquín y un servidor ya
conversamos menos, el cansancio empieza hacer acto de presencia, el calor está
apretando muy fuerte y esta subida es bastante larga y exigente. A lo lejos el
embalse del Montoro vigila nuestra marcha, la cual aunque sufrida es imparable
y para ello nos servimos de los ánimos que nos damos mutuamente, cada vez que
coronamos un puerto.
(Sabemos que nuestro reto consta de “8” ascensiones
destacadas y cada vez que salvamos una de ellas, la cuenta atrás queda más
cerca para llegar a su final).
Salvado el Puerto de Los Rehoyos, la verdad que bastante
acalorados, es hora de recomponerse un poco gracias a la generosa bajada que
nos lleva al inicio del siguiente obstáculo.
El puerto que da nombre a esta maravillosa sierra y al
parque natural al que pertenece, Puerto Madrona (960 m) nos espera. Por suerte
al inicio del puerto se encuentra la fuente de San Lorenzo, cuya agua fue para
nosotros un fabuloso regalo que nos ayudó de manera extraordinaria a continuar
nuestra pequeña aventura. No se me olvidará nunca como gritaba de alegría
Joaquín mientras se refrescaba mojándose la cabeza.
Después de nuestra refrescante parada, afrontamos de
manera más tranquila y con más garantías nuestro camino ¡Por lo menos agua
habíamos podido recargar!
Poco a poco y curva tras curva vamos acercándonos al final
de esta ascensión, hasta que hacemos cumbre. El Madrona está tachado de nuestra
cuenta atrás, ya solo nos quedan 2 subiditas y eso nos anima, aunque nos
preocupa el retraso que llevamos acumulado sobre el horario previsto, cerca de
45 minutos.
Durante los próximos kilómetros la carretera empeora y nos
encontramos un pavimento muy erosionado y levantado por lo que es necesario
extremar las precauciones para evitar cualquier caída que de al traste con
nuestro reto. Estamos en los límites de las provincias de Ciudad Real y Jaén y
parece que las distintas administraciones tienen un poco olvidadas estas
carreteras por las que hay escaso trasiego de circulación.
Hasta llegar a nuestro próximo punto de referencia que
será el Santuario de La Virgen de La Cabeza circulamos por un terreno
rompepiernas. Nos continua preocupando nuestro retraso y que esto nos ocasione
algún problema para poder comer al llegar al poblado de La Virgen y para colmo
comienzo a sentir que las plantas de los pies me arden, algo que me empieza a
preocupar.
Por suerte hay veces que la vida te ofrece conocer a
personas que derrochan generosidad, bondad y amabilidad. En nuestro caso para
este reto recibiríamos la estimable ayuda de nuestro amigo y servicial Rafael
Delgado y de la pareja formada por los entrañables Miguel Ángel Cid e
Isa. Su presencia y colaboración nos facilitarían muchísimo las cosas desde
aquí, hasta el final del reto. Nunca tendremos suficientes palabras para
agradecerles lo bien que se portaron con Joaquín y un servidor. ¡Mil gracias
a los tres de todo corazón!
A falta de unos 20 km aproximadamente para llegar a La
Virgen de La Cabeza, Rafael sale a nuestro encuentro. Rafael conocedor como
nadie de esta zona y haciéndose una idea del estado de cansancio que podríamos
llevar a esta altura del día, nos tenía preparada una nevera con una fresca y
reconstituyente bebida isotónica que fue como un regalo caído del cielo. Tras
la breve parada continuamos a toda prisa hacia La Virgen y al poco rato
recibimos una magnífica noticia, Miguel Ángel e Isa nos tienen preparados en el
Restaurante El Buen Gusto unos bocadillos, aunque vayan a cerrar la cocina. Ya
no hay que preocuparse por la hora de llegada.
A falta de pocos kilómetros de la llegada a La Virgen a lo
lejos divisamos el santuario. No lo puedo remediar, como siempre, la piel se me
pone de gallina y vivo una sensación que no puedo explicar, es algo maravilloso
y muy especial. En esta ocasión hasta levanto los brazos como símbolo de
alegría y celebración ¡La primera parte de nuestro reto parece que ya está
alcanzada!
Finalmente a las 15:45 h. y con 163 km en nuestras piernas
llegamos a La Virgen de la Cabeza, con solo media hora de retraso según el
horario previsto. Nuestros amigos Rafael, Miguel Angel e Isa nos están
esperando ¡Que alegría!
Sobre las 16:30 y repuestas las fuerzas con un bocadillo
de lomo y un par de Coca Colas, es hora de retomar nuestra marcha dirección
Andújar. Con mucho respeto por el sofocante calor a estas horas del día,
cargamos los bidones y la Camelback con agua fresquita y cubitos de hielo y
retomamos de nuevo nuestro reto.
Abandonamos el poblado de La Virgen, despidiéndonos hasta
más adelante de Miguel e Isa, mientras Rafael nos escolta por detrás desde la
distancia, por si nos hace falta algo.
A los pocos kilómetros, al llegar al río Jándula,
detenemos la marcha para darnos un pequeño pero refrescante baño en sus frías
aguas. Esto es algo que agradecerán muchísimo nuestras piernas y servirá para
descargar su cansada musculatura.
Tras nuestro pequeño y grato chapuzón proseguimos el
camino y rápidamente nos enfrentamos a la subida que lleva al complejo
turístico Los Pinos. Gracias al baño que nos deja como nuevos, esta ascensión
la realizamos a un ritmo bastante alto. Desde aquí y hasta Andújar continuamos
a un buen ritmo y noto que el entrenamiento de los últimos meses está dando su
fruto y comenzamos a rodar a una velocidad endiablada que nos hace recuperar
rápidamente el retraso que habíamos acumulado anteriormente.
Parece mentira que con los kilómetros que llevamos encima
desde que partimos por la mañana desde Cardeña vaya tan acoplado a mi vieja
Macario y disfrutando como un niño de cada pedalada y de cada cambio de
desarrollo realizado desde sus viejas palancas situadas en el tubo del cuadro,
cuyo ruido me parece música celestial. En fin, estoy consiguiendo lo que me
había propuesto desde un principio, creo que en esos momentos debía ser la
persona más feliz del mundo.
Al llegar Andújar sobre las 18:15 h. volvemos a estar en
hora, así que aprovechamos para realizar una breve parada, tomar un café y despedirnos
de nuestro amigo Rafael.
Proseguimos con nuestro reto y tras cruzar Andújar,
continuamos hacia Marmolejo ya con un ritmo más tranquilo y pausado y pensando
ya en nuestra última ascensión por Los Rasos, hasta coronar el Alto de
Españares.
En este tramo donde el calor es sofocante oigo decir a mi
amigo Joaquín:
¡Antonio recuérdame cuando lleguemos al pueblo que
deje de hablarte durante un par de años
por haberme traído contigo a esta locura!
Por suerte en breve el sol comienza a esconderse y la carretera
cada vez nos da más cobijo proporcionándonos abundante sombra. Recibimos de
nuevo la estimable visita de Miguel Ángel e Isa que nos proporcionan el último
avituallamiento antes de afrontar la parte más dura de la subida por Los Rasos.
Sin pensarlo más, continuamos con la última subida de la
jornada. El cansancio de todo el día comienza a mostrar su cara y hasta coronar
el Alto toca sufrir un poquito y tirar de casta y coraje. Pero por fin, estamos
arriba y coronamos el Alto de Españares (750 m.). Ya solo nos queda llanear un
poco para llegar a Venta del Charco, donde recibo una grata sorpresa, la
familia al completo, incluyendo la abuela Antonia nos está esperando para
darnos los últimos ánimos con los que llegar hasta Cardeña..
Tras dejar atrás Venta del Charco, ya está empezando
anochecer y es necesario encender los focos para ver y ser bien vistos.
En La Venta además de los ánimos, Merce también nos tenía
preparadas unas latas de una bebida energética que realmente nos darían alas y
nos harían volar por la recta de La Corcovada como auténticos reactores, algo
que a Joaquín y a mí nos llamó la atención gratamente.
De repente Joaquín me vuelve a sorprender y de su boca
sale una frase que nunca olvidaré ¡Antonio estoy deseando llegar para
darte un abrazo!
Y por fin, sobre las 21:10 h. después de encarar la recta
del Ventorrillo del Nabo y al salir de la curva que nos deja a las puertas de
Cardeña, de entre la oscuridad de Los Pinos oímos las voces de los amigos del
club MTB Cardeña y de nuevo de toda la familia que nos estaban esperando para
darnos la bienvenida y poner la guinda al pastel y terminar así, un día que
tanto Joaquín como yo creo no olvidaremos nunca.
Tras el recibimiento quedo abrumado por la gratificante
sorpresa que nos habían regalado nuestros amigos y me invade una sensación de
auténtica satisfacción, alegría y felicidad. Joaquín y un servidor habíamos
conseguido completar nuestro reto, habiéndolo estrujado y aprovechado desde el
principio y hasta el final para disfrutar de la infinidad de todos y cada uno
de los pequeños e insignificantes detalles vividos durante todo el día.
¡No se puede pedir más!
Para terminar, dar las gracias a toda la familia del Club
MTB Cardeña por sus numerosos ánimos, antes y durante nuestro reto ¡Muchísimas
gracias amig@s!
sábado, 8 de abril de 2017
SUBIDA A LA VIRGEN DE LA CABEZA 2017 (CLUB MTB CARDEÑA)
viernes, 9 de diciembre de 2016
PARQUE NATURAL SIERRA DE CARDEÑA Y MONTORO (ANILLO CICLOTURISTA)
Estamos casi a finales de otoño y antes de que el invierno haga acto de
presencia con las consiguientes bajadas en las temperaturas, mi compañera para
este viaje, Mercedes y un servidor, hemos preparado una interesante ruta
circular acompañados por nuestras queridas alforjas. Nos esperan 2 días en los
que pedalearemos de una forma relajada por varias de las tranquilas y poco
transitadas carreteras (A420 – A3101 - CO 5101) que discurren por algunas de
las entrañas del Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro (Córdoba). Completaremos
nuestro recorrido visitando los cercanos pueblos de Villa del Río y Montoro
pertenecientes a la Mancomunidad del Alto Guadalquivir, deteniéndonos en ellos
para tratar de conocerlos un poco mejor.
El Parque natural Sierra de Cardeña y Montoro se
encuentra en la parte noroeste de la provincia de Córdoba. Es un lugar único y posee un ecosistema capaz de albergar especies tan emblemáticas de la fauna
ibérica como lobo, lince y águila imperial. El significado de “sostenibilidad” toma aquí un
protagonismo muy importante, demostrando no sin esfuerzo, que naturaleza y
seres humanos pueden convivir e interaccionar sin producirse alteraciones que
puedan afectar de forma negativa a la parte más sensible, que son la fauna y la
flora que albergan los bellos parajes de la sierra que conforma el parque
natural.
Este cuidado espacio natural es un auténtico paraíso, donde
la naturaleza brilla con mayúsculas en armonía y equilibrio con las acogedoras
gentes que pueblan los blancos, tranquilos y apacibles pueblos localizados
dentro del parque, Azuel (Puerta de Andalucía), Cardeña y Venta del Charco. Sin
duda alguna, este es un lugar perfecto para escaparse, relajarse, disfrutar y
desconectar de la rutina diaria.
Tras esta corta pero argumentada presentación y teniendo en
cuenta lo comentado anteriormente, te hago una pregunta. ¿Si todavía no conoces
este mágico rincón de Sierra Morena, a que esperas?
¡El parque y sus pueblos te esperan!CRÓNICA:
1ª Etapa : Cardeña – Villa del Río – Molino La Nava
Recorrido Vista Satélite
9 de diciembre de 2016:
La mañana amanece con el cielo despejado, parece que la
climatología nos va a regalar un día espléndido. Tras preparar los últimos
detalles en nuestro equipaje, comenzamos nuestra pequeña escapada. Iniciamos
nuestra ruta desde Cardeña, nuestro bello y querido pueblo. La Plaza de la
Independencia Local, auténtico centro neurálgico del pueblo, será testigo de
nuestra partida. Como en muchas otras ocasiones, este es el escenario perfecto
para tomar la primera fotografía con el ayuntamiento vigilándonos de fondo. Y
como casi siempre que miro al ayuntamiento me viene a la cabeza, la imagen de mi
padre trabajando en la construcción de su elegante torre hace ya algunos años.
Volviendo al presente, Cardeña es un tranquilo municipio
donde el viajero siempre es bienvenido y recibe una cariñosa acogida por parte
de los vecinos, su número está en torno a los 1000. Su gastronomía basada en
productos ibéricos, en el que destaca por encima de todos el lechón, es otra de
las poderosas razones para visitar este interesante enclave cordobés. Pero
además de esto, Cardeña cuenta con muchas más sorpresas que esperan a ser
descubiertas por todo aquel visitante que se anima a descubrirlas,
paseos de senderismo, rutas en bici ó a caballo, tradiciones, fiestas y muchas
cosas más. Y todo siempre rodeado de naturaleza.
Bueno, pues después de tomar la primara imagen para el
recuerdo del día, iniciamos la marcha y abandonamos Cardeña dirección a Venta
del Charco tomando la carretera
A 420, pero antes realizamos una breve visita al Centro
de visitantes Venta Nueva. Estas instalaciones son un completo centro de
interpretación del Parque Natural en el que se puede encontrar la información
necesaria para conocerlo un poco mejor.
Retomamos la marcha, todavía nos parece mentira que vayamos
a pasar varios días pedaleando sin niños y encima por estas bonitas tierras
cordobesas. ¿Qué más se puede pedir?
Circulamos tranquilamente y apenas cubierto el primer kilómetro del día,
una ardilla sale a nuestro encuentro. Este es un primer síntoma y un buen
termómetro para comprobar el estado en el que se encuentra la naturaleza de la
zona. Nos alegra ver su alegre carrera adornada con el bonito movimiento de su
pomposo rabo al correr.
Sin apenas tiempo para haber asimilado que nuestra pequeña
y esperada aventura ha comenzado, llegamos a Venta del Charco donde paramos a
tomar un café en un ambiente muy tranquilo, como en muchas otras ocasiones, en
el “Bar El Niño”.
Venta del Charco es una pequeña pedanía perteneciente a
Cardeña y cuenta con alrededor de 200 habitantes, donde se registra el índice
pluviométrico más alto de la provincia de Córdoba debido a la altura a la que
se encuentra y al relieve que rodea a este tranquilo pueblo, donde durante
aproximadamente 100 días al año se registran precipitaciones que ayudan a que árboles como el roble melojo, encuentren aquí un clima idóneo para
echar raíces y crecer, siendo este pequeño rincón el único lugar de la
provincia donde se pueden encontrar.
Sin duda alguna es el lugar ideal para cualquier viajero que
busque paz y tranquilidad alejado del
mundanal ruido. A parte de todo esto, para Merce y para un servidor, Venta del
Charco es un lugar muy especial y con un encanto particular, ya que fue allí
donde me declaré y le pedí salir hace ya más de 20 años. Parece que fue ayer
pero ya ha llovido y más aquí, como ya hemos visto antes (20 años X 100 días de
lluvia al año = 2000 días de lluvia). ¡Total nada!
Tras recordar los comienzos de nuestra historia, proseguimos
nuestro camino dejando poco a poco Venta del Charco atrás y comprobando que las
encharcadas cunetas son un fiel reflejo de alto índice de lluvias que se
registran por aquí y que ya hemos comentado con anterioridad.
Y así llegamos al Alto de Españares donde comienza el
termino municipal de Montoro.
Descubrimos con sorpresa el colorido del que hacen gala los
madroños, que en esta época del año están engalanados con sus sabrosos frutos,
a los que Merce no se puede resistir.
Sin más, nos dejamos caer tendidamente disfrutando del largo
descenso y de los bellos paisajes que esta bonita sierra nos regala.
Llegamos al cartel que anuncia al viajero la llegada al
Parque Natural. En él, un lince ibérico, el felino más amenazado del planeta da
la bienvenida a todos los visitantes.
En la actualidad se cree que son menos de 200 ejemplares los que sobreviven en la península ibérica, repartidos entre la zona de Doñana y la zona Andujar y Cardeña. Gracias al proyecto “Life Lince” aprobado por la Comisión Europea se está trabajando entre otro objetivos, para alcanzar a final de año una población de al menos 70 hembras territoriales en Sierra Morena, 50 de ellas en las sierras de Andujar y Cardeña. Este es uno de los motivos que hace que esta sierra sea un lugar fascinante e increíble ¡Estoy seguro que este gran reto será conseguido!
Después de una pequeña parada, retomamos nuestro viaje abandonando el Parque y circulando ya fuera de sus límites, camino de Villa del Río. El paisaje ha cambiado y ahora circulamos por entre un mar de olivares. Los olivos y sus engordadas aceitunas se hacen dueñas de este terreno.
Poco antes de llegar a Villa del Río, la carretera por la que circulamos salva el río Guadalquivir ayudada por el Puente de los 3 ojos ó Puente de hierro, que curiosamente fue diseñado por el ingeniero francés Alexander Gustave Eiffel, el mismo que se encargó del diseño de la famosa Torre Eiffel de París.
Tras cruzar el puente, nos encontramos a las puertas de
Villa del Río, pueblo en el que detendremos la marcha para intentar conocer
algunos de sus rincones más interesantes.
El pueblo cordobés de Villa del Río nace tras la reconquista
cristiana como una pequeña aldea que se fue conformando alrededor de su
castillo, construido por los musulmanes durante sus años de hegemonía en la
península ibérica y que fue tomado por el rey Fernando III antes de lanzarse a
la toma de Córdoba. La fertilidad de sus tierras regadas por el cercano
Guadalquivir hizo que poco a poco el pueblo fuera creciendo en extensión y en
habitantes, llegando en la actualidad a superar los 7.400 vecinos.
Un ilustre personaje de este pueblo fue el popular y ya
desaparecido Don Matías Prats (padre), un verdadero maestro de la radio y la
comunicación, al cual se le ha dedicado un museo que está situado en el
pabellón polideportivo municipal y que visitaremos posteriormente.
Iniciamos nuestra visita a Villa del Río buscando El puente romano sobre el Arroyo Salado. Este antiguo puente que se encuentra muy cercano a la autovía A4, casi en el límite con la provincia de Jaén, cuenta con más de 2000 años a cuestas. Formaba parte de la Vía Augusta que era la calzada romana más larga de Hispania con una longitud aproximada de 1.500 km uniendo los Pirineos con Cádiz. El puente presenta un estado de conservación magnífico.
A continuación nos dirigimos hacia el centro urbano, más concretamente a La Plaza de la Constitución donde se encuentra el Ayuntamiento. La casa consistorial se aloja en el interior de lo que era el antiguo castillo de Villa del Río. Dos torreones levantados a ambos lados del edificio todavía dan fe de la primitiva función para la que se construyó esta fortaleza.
Cerca del Ayuntamiento encontramos también la Iglesia de la
Inmaculada Concepción, de la que destaca su llamativa y gran torre. Callejeando un poco por los alrededores también encontramos varias casas
señoriales que llaman nuestra atención.
Poco a poco nuestra visita a Villa del Río va llegando a su
fin y es hora de tomar nuevo rumbo. Nos dirigimos ahora por las carreteras
locales CO-5103 y CO-5102 hacía el cercano Santuario de la Virgen de la
Fuensanta del Valle (Montoro). Parece ser que este fue el lugar donde la Virgen
se le apareció a un vaquero del cercano pueblo de Marmolejo. Tal hecho hizo que
se levantara esta bonita ermita, donde cada último domingo del mes de abril los
vecinos de Montoro celebran allí su romería.
La jornada ciclista está siendo muy entretenida y
enriquecedora pero a estas alturas del año, anochece muy temprano y va siendo
hora de buscar un lugar donde descansar y pasar la noche. El lugar elegido será
El Molino La Nava, que apenas dista un par de kilómetros de La Fuensanta, eso
sí, terreno en su mayoría ascendente y picando siempre hacia arriba. Este tramo
aunque asfaltado está señalizado como “Camino Rural – Puertas Nuevas la
Fuensanta”.
El Molino La Nava es una antigua almazara restaurada con
mucho gusto, conserva sorprendentemente toda la maquinaria original en el salón
de su comedor y ha sido transformado en un agradable y cuidado alojamiento
rural donde el trato recibido es inmejorable. Además dispone de una piscina que
se encuentra abierta durante todo el año ¡Lástima que estemos en diciembre y
nos tengamos que quedar con las ganas de darnos un chapuzón!
El Molino, hoy será nuestra dulce morada y nos ayudará a
descansar y recuperar fuerzas para estar frescos al día siguiente.
Recorrido Vista Satélite
10 de diciembre de 2016:
Tras avistar los primeros rayos de sol que tenuemente se
adentran en nuestra habitación y a las 8:00 h. con una puntualidad exquisita
comenzamos a oír el canto y la algarabía de cientos de pajarillos que
refugiados en una enredadera que adorna y da colorido al patio de la molina,
parecen decirnos a modo de coro que ya está bien de dormir.
Después de dar cuenta de un delicioso desayuno molinero en
un ambiente muy tranquilo y sosegado, organizamos de nuevo el equipaje. Las
alforjas ya están preparadas y deseando continuar sumando kilómetros.
Es hora de partir y lo hacemos dirigiéndonos hacia el
cercano Montoro. Como en el día anterior circulamos por tranquilas carreteras y
con escaso tráfico. Casi sin darnos cuenta hemos llegado a esta localidad.
Montoro esta mañana nos recibirá con una invitada no deseada, la niebla.
Montoro es un pueblo con una larga historia ya que se han
encontrado estructuras arquitectónicas y ajuares funerarios de los años
4500-5000 a. C.
Diferentes son los moradores que han pasado por aquí, fenicios, griegos, cartagineses y tomando una notoria presencia los romanos.
Más tarde llegarían los musulmanes que estuvieron asentados 5 siglos y
finalmente al igual que pasara en Villa del Río, Montoro sería reconquistado
por Fernando III el Santo en 1238.
En la actualidad este pueblo cordobés del que dependía
Cardeña hasta su independencia en el año 1930, cuenta ya con cerca de 10.000
habitantes.
Buscando en la historia de Montoro me llama la atención el
comportamiento de sus vecinos durante la invasión napoleónica y que
les valió para que el rey Fernando VII les otorgase el título de "Muy
Noble, Leal y Patriótica Ciudad de Montoro". Tras conocer los
habitantes de Montoro los abusos cometidos por los franceses en la ciudad de
Córdoba, decidieron una estrategia de engaño, haciendo creer a los franceses
que eran bien recibidos, para después terminar con cuantos pudieron. Varias
fueron las ocasiones en las que repitieron esta estrategia con el resultado de
que Montoro fue el único punto independiente en toda España que los franceses
dejaron en su retaguardia.
Otra de las curiosidades que descubro de Montoro es que unos
de sus personajes ilustres, el cura párroco Fernando López de Cárdenas fue la
persona que en el año 1783 descubrió las pinturas rupestres de Peña Escrita, situadas
a 4 km de nuestro vecino pueblo de Fuencaliente (Ciudad Real), en pleno Parque
Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona.
Pero bueno, aunque la historia de Montoro es muy
interesante, estoy seguro que tan interesante ó mas, será nuestro paseo por sus
empedradas y empinadas calles con el fin de conocer un poco mejor este bonito
pueblo acariciado por el Guadalquivir, algo que comenzamos haciendo cruzando el
Puente de las Donadas, construido en 1498 sobre el río y que une el pequeño
barrio de El Retamar con el núcleo urbano. Desde allí nos dirigimos a la
oficina de turismo para obtener información y recomendaciones que nos servirán
de ayuda en nuestra visita.
Tras abandonar la oficina de turismo es hora de tomar
relajadamente un café en una de las terrazas de la bella Plaza España mientras
aprovechamos para planificar nuestro itinerario turista por Montoro, siendo La
Iglesia de San Bartolomé y el Ayuntamiento testigos de ello .
Desde allí nos dirigimos a la peculiar Casa de las Conchas. Esta original vivienda está adornada tanto en su parte exterior, como en su parte interior por más de 45 millones de conchas provenientes de todos los rincones del planeta. Sin duda alguna, un auténtico símbolo de amor propio y una tarea titánica y admirable llevada a cabo por el ya fallecido Don Francisco del Río Cuenca durante los años 1960 a 2010. Durante nuestra visita a la casa, una de sus hijas nos cuenta que su padre trabajaba en el campo de sol a sol. Al regresar a casa continuaba trabajando en la colocación de las conchas. Recuerda ver trabajar a su padre hasta las doce de la noche, incluso más tarde en muchas ocasiones. La razón por la que Francisco comenzó a colocar las conchas por toda la casa fue evitar que su mujer tuviera que blanquear la vivienda periódicamente, como normalmente se hace en las casas de los pueblos andaluces.
Desde allí nos dirigimos a la peculiar Casa de las Conchas. Esta original vivienda está adornada tanto en su parte exterior, como en su parte interior por más de 45 millones de conchas provenientes de todos los rincones del planeta. Sin duda alguna, un auténtico símbolo de amor propio y una tarea titánica y admirable llevada a cabo por el ya fallecido Don Francisco del Río Cuenca durante los años 1960 a 2010. Durante nuestra visita a la casa, una de sus hijas nos cuenta que su padre trabajaba en el campo de sol a sol. Al regresar a casa continuaba trabajando en la colocación de las conchas. Recuerda ver trabajar a su padre hasta las doce de la noche, incluso más tarde en muchas ocasiones. La razón por la que Francisco comenzó a colocar las conchas por toda la casa fue evitar que su mujer tuviera que blanquear la vivienda periódicamente, como normalmente se hace en las casas de los pueblos andaluces.
Proseguimos nuestra visita y ahora le toca el turno a la
Iglesia de San Juan de Letrán situada en La Plaza de Jesús Nazareno. A pocos
metros encontramos el Museo del Aceite. En él se puede apreciar la importancia
del olivar para el pueblo de Montoro.
En la calle Corredera, realizamos una visita al pequeño
taller de artesanía del esparto de los hermanos Hidalgo. En la
actualidad ya son pocas las personas con las que cuenta este gremio. Una vez en
el interior nos quedamos maravillados con la cantidad de objetos que se pueden
elaborar de forma artesanal con este material.
Durante una distendida conversación con Ildefonso, alma de
este taller, nos explica que lleva toda su vida dedicada al esparto. Da gusto
oír la sabiduría que se desprenden en sus palabras, cargadas sin duda, de la
experiencia proveniente del paso de los años.
Para terminar nuestro recorrido por Montoro buscamos un
mirador desde donde poder tener una panorámica más completa del pueblo y por
supuesto de su río, el serpenteante Guadalquivir. Por suerte la niebla matutina
ha levantado dejando tras de sí unas vistas bellísimas y un día extraordinario.
Es mediodía y nuestra excursión por Montoro ha concluido
siendo hora de regresar a Cardeña. Con algo de pena abandonamos este bonito
pueblo que nos hubiera gustado ver con más calma, pero tenemos el handicap de
que los días en esta época del año son muy cortos y queremos evitar que la
noche nos sorprenda.
Así que ponemos de nuevo rumbo a la sierra abandonando
Montoro. Desde aquí y hasta casi llegados a Cardeña el terreno se complica un
poco ya que en su mayoría es ascendente. Circulando con alforjas esta
circunstancia se agudiza, si cabe, un poquito más.
Después de un pequeño descansillo en el que hay un tramo de
bajada, llegamos al Embalse del Arenoso. Es un joven embalse, construido en
2007 que regula las aguas del río Arenoso antes de unirse al Guadalquivir. En
sus aguas quedaron cubiertos los Baños del Arroyo Arenosillo inaugurados en
1838. Estos baños llegaron a ser un balneario de referencia nacional y sus
aguas eran sulfurosas, carbónicas, silíceas y magnésico-cálcicas, estando indicadas
para un gran número de dolencias y enfermedades. En su fachada se podía leer
una inscripción que indicaba: "BAÑOS DE ARENOSILLO, MEJORADOS EN BENEFICIO
DE LA HUMANIDAD DOLIENTE. AÑO 1838".
Al igual que los baños, varios viejos puentes construidos
con piedra de molinaza, como el Puente viejo de Arenosillo y el Puente viejo de
Arenoso quedaron sumergidos en las tranquilas aguas de este embalse. Ahora
estos puentes se han convertido en el refugio de espacies como el black bass
que junto con carpas, bogas y barbos habitan estas calmadas aguas, como también
hace la nutria.
Tras dejar atrás el embalse, el terreno comienza de nuevo a picar hacia
arriba. Esta ascensión la realizamos de forma lenta pero sin pausa hasta llegar
a la empinada rampa del cortijo de La Loma del Majano, en la que debido a su
importante pendiente no nos queda otro remedio que echar pie a tierra.
Al llegar al cortijo y tras un breve descanso retomamos la
marcha. El vuelo de varios grupos de buitres formados cada uno por decenas de
ejemplares llama nuestra atención.
Durante una parada para observarlos más detenidamente, cual
fue nuestra sorpresa al descubrir que a poca distancia de donde nos
encontrábamos, había otro grupo que descansaban posados en la copa de varios
árboles.
Posteriormente, terminada nuestra ruta, mi gran amigo José
Ramírez me explicará que algunos de esos grupos de buitres proceden de la
Sierra de Cazorla (Jaén) y aprovechando las corrientes de aire realizan el
camino de ida y vuelta en el mismo día recorriendo alrededor de 250 km sin
apenas esfuerzo.
Reanudamos nuestro camino circulando de nuevo dentro del
Parque Natural. El sol poco a poco comienza a dar avisos de que pronto
marchará.
Nuestra siguiente parada será en Los Muros, balcón
privilegiado para relajarse y deleitarse con las vistas que se abren ante
nuestros ojos de los barrancos y montañas de esta parte del Parque Natural.
Este lugar además de ser un palco privilegiado donde escuchar la berrea de los
venados a finales del mes de septiembre y en octubre, para un servidor es un
sitio mágico. La inmensidad y belleza del paisaje hacen que sienta mariposas en
el estómago cada vez que paso por allí, detengo la marcha y disfruto
calmadamente de unos instantes de paz y silencio.
Tras el breve alto en Los Muros, continuamos el camino de regreso a Cardeña en el que la carretera no cesa de ganar metros en altitud. Pronto comenzamos a disfrutar viendo ciervas a los bordes de la carretera ¡Qué maravilla!
Al pasar Mañuelas y con los últimos rayos de luz, la puesta
de sol nos regala una imagen espectacular. Esta anocheciendo y el campo rebosa
vida. Son incontables el gran número de ciervas y venados que inmóviles
observan nuestro paso, nunca antes habíamos visto semejante concentración.
Dejamos Mañuelas atrás, poco a poco nos vamos acercando al final, ya solo nos queda cubrir los últimos 8 km para llegar a Cardeña. Como veníamos temiendo durante los últimos kilómetros, la noche al final se nos ha echado encima siendo necesario colocar y encender los focos que llevábamos en el equipaje ¡menos mal que los habíamos echado por si acaso!
Tras pasar por el ventorrillo de La Vicenta nuestra
intención era realizar la última parada a la entrada de Cardeña, junto al
merendero situado en Los Pinos para hacer la última fotografía con la que
cerrar el pequeño reportaje fotográfico, como no podía ser de otra manera,
junto al cartel que recuerda el premio que se concedió a Cardeña por su belleza
en 1968 y del que los amantes de Cardeña nos sentimos tan orgullosos.
Finalmente optamos por suprimir esta parada, se nos ha hecho
demasiado tarde ya.
Termina así nuestra pequeño recorrido por el Parque Natural
Sierra de Cardeña y Montoro, dos días de inolvidables sensaciones, de sorpresas
inesperadas, donde nos olvidamos de un referencia que a diario rige nuestras
vidas, el dichoso tiempo y las odiadas prisas.
Estos días nos han dejado grabada muy profundamente la
sensación de que somos muy afortunados en poder disfrutar de este paraíso cada
vez que nos escapamos de la gran ciudad con destino a Cardeña, nuestro querido
pueblo.
En el capítulo de agradecimientos, en esta ocasión le toca el turno a
mi compañera de viaje y madre de mis hijos, Mercedes. Gracias a ella estos días
han sido el mejor regalo de cumpleaños que nunca había recibido. Y como no, a
la abuela Antonia, quien cuidó con mimo y mucho cariño de los pequeños de la
familia durante nuestra ausencia.
Por último y para terminar, como hice al principio de esta crónica, vuelvo a invitaros a todos aquellos que no conozcáis este particular
y sorprendente espacio natural de Sierra Morena a que lo visitéis y disfrutéis
de su entorno y de su gente.
Cardeña os espera con los brazos abiertos ¡Cardeña
Naturalmente!
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